Unamuno.

El 31 de diciembre de 1936 muere en Salamanca Miguel de Unamuno.
Solo quiero recordarle con dos citas suyas:
1.- "El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él."
2.- Fue uno de los grandes incomprendidos en España, por eso la siguiente cita:
“No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario.”

Mi pequeño homenaje personal a este hombre.


“¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?,
¡lluvia en el lago!
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre?
¡viento en la cumbre!
¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?,
¡sombra en la cueva!,
¡lluvia en el lago!,
¡viento en la cumbre!,
¡sombra en la cueva!
Lágrimas es la lluvia desde el cielo,
y es el viento sollozo sin partida,
pesar, la sombra sin ningún consuelo,
y lluvia y viento y sombra hacen la vida.”
Miguel de Unamuno.



Sigue tu camino.

Mil estrellas valen un sueño
y mil sueños un camino.
algunos rotos, otros fallidos.
Sigue tu camino caminante
aunque tu sino sea el camino.
Sigue tu camino caminante
recuerda los perdidos
y que la vida es un camino. MN

Y la palabra se hizo carne.

Y la palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
La palabra se hizo nombre para llamar a cada cual tal como es, sin tapujos ni mentiras, sin veleidades ni hipocresías, al poderoso tirano, al sencillo humilde, a lo bueno bien, a lo malo mal.
La palabra se encarnó en el verbo derramándose sobre nuestros corazones para reaccionar en el mundo; porque el verbo es acción y no quietud, de esta manera nos enseñó el significado de amar, perdonar, luchar, reír, sufrir, en definitiva vivir a pesar de los demás, con los demás y para los demás.
La palabra se hizo adjetivo para calificar cada cosa conforme su rango y características desprendiéndose así la maravilla del universo y su entorno, la gratitud por lo eterno, el desprecio por lo mezquino.
                Que las palabras sean luz y no oscuridad para los necesitados y que llenen tu interior dando frutos en abundancia.

No busques, vive.

No desesperes por desconfianza, muestra tu fe y descubrirás la fe. No exijas amistad, regala amistad y recibirás amistad. No mueras en desamor, revive el amor y tendrás amor. No sueñes con escribir, escribe y serás escritor. No busques otras vidas, vive la vida y hallarás vida. No creas en utopías, encarna ideales y serás ideal. M.N.
Cesar descubrió 

en los ojos del traidor

el cruel brillo de la daga

envenenada con envidia

y temor.



A Jose Luis Victoria y Editorial Hades

Gracias por tu invitación a la editorial. Espero que funcione y me alegra el hecho de que seáis independientes.
Tengo que contarte que desde que finalicé y registré mi novela “La Corona de Uganda”, trama de novela negra con triángulo amoroso, estoy un poco harto de agentes literarios y editoriales.
Remití un estudio, con tres capítulos a 38 agentes de los cuales tan sólo dos se mostraron interesados. Esos dos son de peso en el mundillo del libro y guiados por un loable espíritu de profesionalidad se dignaron a solicitarme la novela íntegra. Los otros, o no contestaron, o lo hicieron con amables palabras de que estaban saturados, buscaban literatura juvenil, romántica, que de momento no podían hacerse cargo de ninguna publicación. Es decir con variopintas respuestas que delataban no haber leído ni una sola página de lo que les remití. Curiosamente no sabían de qué trataba la línea argumental. Por cierto, uno de los últimos fue contestado con un e mail mío en el cual, con palabras amables escondía un “a la m…” Tan torpes fueron que ni se dieron cuenta de lo que les escribí.
En cuanto a las editoriales, mi novela ha sido remitida a estudio de veintidós empresas diferentes. La mayoría seguían la línea de los agentes literarios, con idénticas palabras, algo me hizo sospechar que algunas de esas editoriales estaban fuertemente vinculadas con los agentes, o viceversa.
En esta ocasión, con las editoriales, tuve un mayor grado de aceptación pues aquí ya se trata de una valoración con dinero sobre el tapete. Estudio de mercado, posibilidad de ventas, coste de impresión, corrección tipográfica, etc.  Ninguno ha leído la obra en su totalidad y todos hablan de posibilidades de publicación, coste del producto y demás variantes económicas. Ahora puede publicarse pagando la impresión, distribución y/o maquetación. 
Otra de las respuestas, comunes a agentes y editores, es la sugerencia de talleres literarios. Lo que te cuento: agentes también ofertando talleres. En estos momentos estamos saturados, no obstante puede aprovechar la ocasión para inscribirse en nuestro taller de: “Alicia en el maravilloso mundo de las letras meretrices” (espero entiendas la ironía).
Entre Pascua y Ramos, me dedique a investigar el coste de impresión, descubriendo algo que también sospechaba: es prácticamente lo mismo que ofrecen las editoriales.
Como mi mente es algo calenturienta y se pierde en la medianoche buscando la estela de sueños imposibles, empecé a meditar los siguientes puntos:
La mayor parte de los agentes buscan firmas reconocidas y les importa un comino los autores nóveles. Por cierto, los que me pidieron la novela íntegra, de uno de ellos todavía estoy esperando la contestación (fue en enero de 2011).
En cuanto a las editoriales, insisto, algunas de ellas misteriosamente vinculadas a determinados agentes literarios, entiendo que la mayoría busca mantener el negocio, pero lo hacen por el afán de publicar sin evaluar la importancia, el valor, o la trascendencia de la obra publicada (esto no quiere decir que la mía sea mejor que las demás). Insisto que comprendo que no solo de palabras vive el impresor, pero si, después de estudiar una obra (que como ya he mencionado nadie lee) consideran que vale la pena, ¿por qué no buscan formas alternativas para el coste del producto? ¿Acaso no sería rentable cobrar en función de los derechos de autor reconocidos y vendidos? O por el contrario les importa un rábano tanto el autor y la obra (este criterio suena parecido al de los agentes literarios ¿verdad?) y buscan cobrar por adelantado.
Veo un mal futuro para las letras en nuestro país, salvo honrosas excepciones, en el resto solo importa el pelotazo.
En estos momentos, con una fotocopiadora en casa y un gusanillo de la papelería, puedo montar un cuaderno, que, reconozco, no tiene la calidad de un libro, e intentar venderlo y hacerme publicidad por internet.
Te deseo lo mejor, que la editorial prosperé y si tienes alguna oferta nueva que realizarme estoy abierto a sugerencias, pero a estas alturas quiero hablar en serio. También quiero decirte que en este país hacen falta editoriales independientes y serias. Espero que la tuya lo sea porque la mayor parte de las que funcionan por ahí dejan mucho que desear.
Para finalizar ruego que no tomes mis palabras a mal, estoy algo quemado en estos temas.
Gracias y adelante.
Un abrazo
Miguel Navarro.

sobre la religión

La religión, sea la que sea, anglicana, budista, judaica, católica, es necesaria por encontrarse fuertemente vinculada al carácter existencial de la dimensión humana. La intercomunicación del individuo con la creación le libera de las ataduras materiales hacia la trascendencia de la luz. Esa interiorización renueva las fuerzas para regresar a un entorno en ocasiones demasiado hostil. Mención a parte consiste en determinar cuál es la religión verdadera, aunque como dijo Jesús:”el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. No entraré en el tema, la cuestión es la necesidad de la perspectiva espiritual en una dimensión humana integral.
La enfermedad, el caos, la pobreza, la corrupción maltratan degradando de forma sistemática a la persona bajo infinidad de situaciones, algunas imperceptibles, y solo es posible un enfrentamiento real a los problemas previo su análisis espiritual, después vendrá la respuesta material.
           La reflexión y el recogimiento interior pueden ser nulos sin la percepción de esa otra realidad siempre presente y latente en el ser humano.

Al menos lo intentaré.

Es mi vida
y quiero vivirla.
Es mi sueño
y quiero soñarlo.
Es mi camino
y quiero caminarlo.
No quiero otras vidas,
lejanas, furtivas.
No deseo otros sueños,
extraños, furiosos.
No quiero otros caminos,
duros y pedregosos.
Por lo mío lucharé,
tal vez triunfe,
tal vez fracase.
Poco importa
el resultado,
pero al menos
lo intentaré. Miguel Navarro







Una triste noticia.

Hoy he recibido la triste noticia. Era un SMS, un mensaje plagado de faltas de ortografía, pero eso no le salvaba de la gravedad. Su contenido no alterará los mercados bursátiles, ni modificará la trayectoria política del país, ni siquiera saldrá publicado en los ecos de suciedad, perdón, sociedad. Pasará desapercibido para la inmensa mayoría de los españoles. Por desgracia lo que ha ocurrido no es una novedad y, lamentablemente, no será el último caso. Algunos con final más desdichado.
                Era, mejor dicho, sigue siendo un hombre algo nervioso que puede tener muchos defectos y alguna virtud, pero sobre todo es un hombre honrado, de los que van de frente, de los que no saben de dobleces ni falsedades. Le conozco desde hace muchos años y quizás su defecto era que no estudió, jamás tuvo la mente preparada para esas lides, que desde pequeño solo ha sabido trabajar, deslomarse en un taller de mármoles, sin pararse a leer, ni hablar, ni discutir, ni estudiar. Eso era lo único que deseaba, seguir trabajando hasta que un buen día el jefe le anunció el cierre de la empresa. Ya sabes querido amigo: ese rollo de la crisis, de que no hay trabajo, no se vende, los bancos ya no ceden.
                Este amigo siguió adelante tal vez con esperanzas vacuas, tal vez con ideas trasnochadas que no han sabido adaptarse al fluir de los tiempos o puede que intentando ocultar sus más negros temores. Hubiese podido conseguir algún pequeño privilegio cuando ganaron los que se decían los suyos, pero mi amigo no es así. Siempre cabezota, honesto con él mismo y con los demás, tan solo estaba empeñado en trabajar para sacar adelante su hogar, su mujer.
                Pero el tiempo pasaba y las cosas empeoraban. Su esposa también estaba en el paro. Me llegaron noticias de que le iban a cortar el suministro eléctrico. Tiene un gran corazón, demasiado grande para un mundo tan mezquino y cruel. Se sintió abatido, caído, derrumbado y, lo que es más grave, impotente para salir del pozo en el que se encontraba. Le fallaron los amigos, le abandonaron sus políticos, le vendió el sistema. Es un esclavo inútil que no sirve para nada. La tragedia griega se manifiesta en los pequeños detalles de la vida cotidiana. No la vemos pero aparece en el cuchillo, debajo de una servilleta, en un enchufe, en la vía del tren o en la soga anudada.
                Sus fuerzas le fallaron, la razón le abandonó, la tragedia se materializó. Dicen que es una depresión, una enfermedad nada más. Un par de pastillas y todo pasará. Era una soga improvisada, un collar que lucir. Saltó al vacío en el comedor de su casa. No contó con la presencia de su mujer. Gritos, alarma. Ahora se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico, bajo la constante vigilancia de su esposa.
                Poco puedo hacer por ayudarte dada mi posición irrelevante y mi situación económica. Tan solo quiero lanzar dardos al cielo. Reconozco que al principio quería gritar, condenar a los autores materiales o intelectuales de tu situación. Pero eso ya ha pasado. De nada sirve a los humanos caer bajo su condición estúpida y nefasta. Pido a Dios por tu pronta recuperación, convencido que jamás llegarás a leer estas líneas, pero también convencido que la sangre de los justos clama al Creador y que para Él sus desgarrados gemidos no pasan desapercibidos. Dios mío, que buen vasallo si hubiera buen señor.
                Lo triste del caso radica en que esta situación va generalizándose. Esta vez le ha tocado a un amigo, a una persona directa en el alma. Mañana puede ser cualquier otro. Sin embargo doy gracias porque ha fallado, porque sigue vivo, porque permanece entre nosotros. A los demás puede que no les importe un número más en el censo electoral, para mí es un hombre tan digno como el rey, tan importante como la economía, tan elevado como su alma.
                De momento solo quiero su pronta recuperación. ¡Ánimo! Hay que salir adelante. Al final del camino aparecerá una estrella que abrirá nuevas sendas. Ya verás viejo amigo como todo esto se convierte en una pesadilla que pronto se olvidará. Ahora te pido que permanezcas despierto, con la mirada clara y la frente serena. Que no puedan contigo, todavía tenemos muchas batallas por pelear.

A ti viejo amigo,
dedico estos versos.
Escucha lo que te digo
Ni son buenos,
ni son viejos.
Solo quiero
que estés entre nosotros,
con la frente despejada,
con el corazón abierto,
vigilante y tenso,
fiel y honesto.
Un lucero sigue esperando
que alcances los sueños
perdidos, rechazados,
pero jamás olvidados,
de un mañana mejor
sin amos ni dueños,
con patria y honor,
fe y esperanza,
respeto y temor
a un Dios verdadero
libre de intereses
y banqueros.

A los que ganaron y a los que perdieron

A los que ganaron
mis felicitaciones,
a los que lloraron
mis condolencias.
A unos y otros
solo les digo
que en paz me dejen,
que no pido
que me salven,
ni sus medias verdades,
ni sus palabras mordaces.
Solo busco estrellas,
que en mi corazón
vayan creciendo,
con fuerza y pasión,
con cosas bellas
que devuelvan la ilusión.


Mi reino no es de este mundo.

Mi reino no es de este mundo, del mundo de la política corrupta, del integrismo religioso, de los grupos sociales excluyentes, de las tiranías económicas. Fueron claras las palabras y oscuras las traducciones que se hicieron, no solo en lenguas sino también en corazones. No voy a convencerte y me importa un rábano cuál sea tu credo o tendencia.
En la vida solo hay dos clases de hombres: los que miran de frente o los que de soslayo mienten. Los que miran de frente son sinceros, íntegros. Defenderán sus ideales pero no por ello harán leña del árbol caído, pues sus corazones son magnánimos y generosos. Convencen y no imponen.
Esos hombres no pertenecen a una casta determinada, pueden habitar en partidos de derecha o de izquierda, ser ateos o creyentes, transitar por el mundo de las finanzas o deslomarse en la mina más profunda. Entre ellos se reconocen y respetan, pues aunque viven entre personas que pueden no ser de su agrado, identifican, en la lejanía, la valía de su oponente.  Prestan y no exigen intereses, se enfrentan pero no odian, conquistan pero no odian, aman pero no dominan, unen y no desunen. Su verdadera riqueza se halla en las estrellas siendo el trabajo honesto su moneda de cambio. El esfuerzo conquista al verdadero trabajador.  
En cambio los otros son los que viven aupándose en los primeros puestos, quemando infieles como los puritanos protestantes en Salem, la Inquisición en la Europa Barroca, la Yihad Islámica en la actualidad o el sionismo judaizante en la Palestina sometida. Defienden su religión “verdadera” oprimiendo la espiritualidad del ser humano.
Por avaricia, engaño y dolo pagan sueldos miserables a gentes que necesitan para amontonar sus tesoros materiales.  Aprovechan sus trabajos y se cuelgan las medallas de las conquistas que otros alcanzaron.  Se enclaustran en grupos sociales excluyentes cuyo acceso está vedado a los que ganan el pan con el sudor de su frente. Frentes sufrientes en un mundo agonizante.
No, mi reino no es de este mundo de vencedores y vencidos, de miserables sin escrúpulos metidos en economías que justifican la esclavitud. Puedes elegir el bando que más te guste, nadie está exento de mezclar ambos caracteres, pero bien es cierto que uno de ellos marcará tu corazón. Elige de qué lado estás, a mí me reconocerás entre los desamparados, los que sufren, los trabajadores.
No sé de qué bando estoy mas sé dónde no estoy. Recuerdo aquello de que tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Amigo, búscame entre ellos y quizás nos encontremos en el camino.


Nosotros los sin techo

Nosotros, los sin techo,
los que nada tenemos,
los que todo perdemos,
que nos roban la vida
con mil rencillas y odios.
Los que creemos aún en Dios,
los que a Dios olvidamos,
somos los que pedimos:
amar y ser amados,
escuchar
y ser escuchados,
ayudar
y ser ayudados,
perdonar
y ser perdonados,
porque solo escuchando
ayudas
y solo ayudando
perdonas
y solo perdonando
amas.  Miguel Navarro.
Si tus dedos acarician
el sueño de una estrella
 y tienes una idea hermosa y bella;
si llenas tus pulmones
con aroma de nenúfares
entonando canciones
que recuerdan cantares,
y hablan de amores
en resecos corazones;
si tu ilusión no está perdida
entre flores marchitas;
si en la cruel derrota
te levantas a luchar,
con el alma maltrecha y rota;
si las fuerzas enemigas
te superan en número
y no importa lo que digas,
sino lo que hagas y vivas,
Grita. Grita cuanto puedas.
Despliega banderas al viento
y avanza sin remordimiento,
pues con triunfo o fracaso,
renaciendo o muriendo,
al amanecer o al ocaso,
subiendo o cayendo,
tus oídos podrán escuchar
el suave rumor celestial
que sigue creyendo
en tu pequeño ideal.
Miguel Navarro

Otro soneto de Quevedo

Mandóme, ¡ay Fabio!, que la amase Flora,
y que no la quisiese; y mi cuidado,
obediente y confuso y mancillado,
sin desearla, su belleza adora.

Lo que el humano afecto siente
y llora, goza el entendimiento,
amartelado del espíritu eterno, encarcelado
en el claustro mortal que le atesora.

Amar es conocer virtud ardiente;
querer es voluntad interesada,
grosera y descortés caducamente.

El cuerpo es tierra, y lo será, y fue nada;
de Dios procede a eternidad la mente;
eterno amante soy de eterna amada

Soneto al niño guerrillero

Bendito niño que en malsana tierra
viniste  para morir o rematar.
Que tu vida no puedan arrebatar
esas manos impuras de la guerra

que a jóvenes inocentes entierra
tras conseguir su niñez desbaratar.
Solo puedes su voluntad acatar
viendo que tu futuro se entrecierra;

marcándote en el rostro la violencia,
sembrando con tu sangre la semilla,
de un mañana maldito sin clemencia.

Malditos infames de pesadilla
que justifican en su decadencia
el uso de niños en la guerrilla.
Miguel Navarro





The ballad of Sacco and Vanzetti


Balada sobre un hecho tristemente real, balada tan triste como el suceso, balada tan trágica como sus vidas. ¿Cuándo el ser humano será capaz de superar sus miserias? Miseria y podredumbre, odio a lo diferente, negación a los cambios. Solo Dios basta, pero que triste que los hombres sigan siendo incapaces de tener magnanimidad o quizás una pizca de compasión. Tal vez olvidamos el sentido de la justicia con tanta frecuencia que nos resulta imposible reconocerla en la vida cotidiana.

Parece ser que estos hombres fueron condenados a pena de muerte (silla eléctrica – sería por estar en invierno para permanecer calentitos) por un delito que no cometieron y que en el juicio la acusación se centró en sus ideas políticas.

Lope de Vega

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño,
Tú, que hiciste cayado de este leño,
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados;
¿pero cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?
(Rimas sacras, 1614)

Meditación de Emilia Pardo Bazán

“Por todas partes cubre el manto de la política intereses egoístas y bastardos, apostasías y vilezas; pero al menos, en las capitales populosas, la superficie, el aspecto, y a veces los empeños de la lid, presentan carácter de grandiosidad. Ennoblece la lucha la magnitud del palenque; asciende a ambición la codicia, y el fin material se sacrifica, en ocasiones, al fin ideal de la victoria por la victoria. En el campo, ni aún por hipocresías o histrionismo se aparenta el menor propósito elevado y general. Las ideas no entran en juego, sino solamente las personas y en el terreno más mezquino: rencores, odios, rencillas, lucro miserable, vanidad microbiológica. Un combate naval en una charca.”
(Los Pazos de Ulloa – Emilia Pardo Bazán).
Me iré en silencio,
con la tranquilidad
de que el otoño
no sea el vacio,
ni el final, ni el fondo,
sino un nuevo empezar
de mi felicidad.

Pues todo depende
de cómo lo quieras mirar,
vaso lleno, vaso vacío,
pesada broma
de un tiempo perdido.

Para ti acaba,
para mí empieza,
a mí me abraza,
en ti tropieza.

Ven a mi lado
y llena las manos,
de vida y despertar. (Miguel Navarro)
“Díjome la muerte:
- ¿Qué miras?
- Miro – respondí – el infierno, y me parece que lo he visto otras veces.
- ¿Dónde? – preguntó.
- ¿Dónde? – dije yo -. En la codicia de los jueces, en el odio de los poderosos, en las lenguas de los maldicientes, en las malas intenciones, en las venganzas, en el apetito de los lujuriosos, en la vanidad de los príncipes.” – Francisco de Quevedo.

Oda a la toma de Larache

En los años 1610 – 1611, es decir hace cuatrocientos años, don Luis de Góngora y Argote difunde en la Corte la “Oda a la toma de Larache”. Este poema es un punto de inflexión en la obra del autor cordobés. Hasta ese momento su estilo sigue la norma de los escritores del barroco español donde el conceptismo se preocupará esencialmente por el contenido, por el fondo. Buscaría la sutileza, la profundidad o la densidad. Sus recursos más característicos serían los juegos de palabras, los dobles sentidos.
Sin embargo en Góngora se desarrollan otras características que se entremezclan desde sus primeras piezas: se preocupará por la “forma”, buscará la belleza, la riqueza sensorial, la ornamentación exuberante, la brillante dificultad. Para ello será necesario el uso del léxico culto, el retorcimiento sintáctico y las metáforas audaces. Esto es lo que se convertirá en “culteranismo”, también conocido como “gongorismo”.
Hay que recordar que en esta época, escritores de uno u otro bando utilizarán muchos recursos comunes y coinciden en dos características esenciales: la dificultad y cierto aristocratismo cultural. Tan difícil y “oscuro” puede resultar Quevedo como Góngora. También Gracián decía que “conviene la oscuridad para no ser vulgar”. Es notoria y común la voluntad de distanciarse del “vulgo” y de dirigirse a un lector selecto, culto.
Pues bien con la “Oda a la toma de Larache”, empieza a intensificar la tensión estética y el barroquismo. Góngora da un inmenso salto, por la audacia y densidad de sus artificios de todo tipo, y en particular por la renovada complejidad de su sintaxis (con hipérbatos extremos) y de su léxico (abundancia de latinismos, etc.)
Su intento era el de establecer una máxima distancia entre la comunicación poética y la comunicación habitual, dotar a la poesía de un lenguaje radicalmente distinto del lenguaje ordinario; y su modelo, en buena parte, era la libertad, la flexibilidad de la lengua latina. Antes de Góngora nadie había ido tan lejos por ese camino de experimentación poética.
Poco después, en 1613, año crucial en la poesía barroca, aparecen Fábula de Polifemo y Galatea y las incompletas e incomprendidas “Soledades (la primera compuesta antes de mayo de 1613). Obras que causaron un gran escándalo por su atrevimiento estético y su oscuridad hiperculta; las atacaron Francisco de Quevedo, Lope de Vega, el conde de Salinas y Juan de Jáuregui, entre otros muchos ingenios, pero también contó con grandes defensores y seguidores, como Francisco Fernández de Córdoba (Abad de Rute), el conde de Villamediana, Gabriel Bocángel, Miguel Colodrero de Villalobos y, más allá del Atlántico, Juan de Espinosa Medrano, Hernando Domínguez Camargo y sor Juana Inés de la Cruz. Con las Soledades, la lírica castellana se enriqueció con nuevos vocablos y nuevos y poderosos instrumentos expresivos, dejando la sintaxis más suelta y libre que hasta entonces.
            La “Oda a la toma de Larache”, podría ser considerada como un panegírico a la política internacional de Felipe III de España y II de Portugal, con motivo de la toma de la ciudad Marroquí de Larache. De poco le valió al cordobés pues en la pobreza murió.
            Esta conquista en realidad fue un regalo del sultán Muley Sayj, que derrotado  por su rival Muley Zaydán, dio la ciudad al monarca español Felipe III a cambio de su ayuda para recuperar el trono saadita. Sin embargo su posición estratégica junto al Atlántico, zona portuaria de piratas, entre Tánger y Tetuán, siendo el principal acceso a las sierras interiores de Beni Gorfet, contrafuertes laterales del Rif, separadas por el valle del río Makhasen, el mayor afluente del Lucus, la convierten en merecedora de la oda.
Larache, localizada al noroeste de Marruecos, en el estuario del rio Lucus, donde en sus proximidades se encuentran las ruinas de la antigua Lixus, fue un asentamiento fenicio, más tarde cartaginés y acabó convirtiéndose en colonia romana.
Cambió el nombre por el de San Antonio de Alarache, permaneciendo en poder español hasta 1689, cuando fue conquistada por el segundo sultán alauita, Ismail de Marruecos.
Pasaron más de 200 años cuando Larache, a causa de la Guerra del Rif, fue recuperada (en 1911 - hace cien años) con el desembarco de las tropas españolas. Fue en esta acción donde murió heroicamente el teniente coronel de la Legión Española Rafael Valenzuela Urzáiz,.
En el periodo de su pertenencia al Protectorado Español, años 1911 y 1956, la imagen de Larache cambió mucho en todos los aspectos: se abren colegios, se establecen comunicaciones ferroviarias, el puerto se abre al comercio internacional; modificaciones urbanísticas sustanciales como, por citar ejemplos, sucede con la plaza de la Liberación, antigua plaza de España, el Balcón Atlántico, las nuevas avenidas y arterias de la ciudad.
Desde de 1956 hasta la actualidad, Larache reinicia el declive y empieza a perder muchas de las adquisiciones que tenía como capital de provincia y región del Lucus. Tienen lugar la desaparición de la línea ferroviaria Larache – Alcazarquivir, la marginación de su puerto, la desaparición paulatina del legado hispano – marroquí y el estancamiento de la ciudad.
            Regresando a nuestra Oda, y a la importancia que tiene en la poesía barroca, el mejor homenaje que se le puede hacer en estos cuatrocientos años es su reproducción íntegra:

DE LA TOMA DE LARACHE.

En roscas de cristal serpiente breve,
por la arena desnuda el Luco yerra,
el Luco, que, con lengua al fin vibrante,
si no niega el tributo, intima guerra
al mar, que el nombre con razón le bebe

y las faldas besar le hace de Atlante.
De esta, pues, siempre abierta, siempre hiante
y siempre armada boca,
cual dos colmillos, de una y de otra roca,
África (o ya sean cuernos de su luna

o ya de su elefante sean colmillos)
ofrece al gran Filipo los castillos
(carga hasta aquí, de hoy más militar pompa);
y del fiero animal hecha la trompa
clarín ya de la Fama, oye la cuna,

la tumba ve del Sol, señas de España
los muros coronar que el Luco baña.
Las garras, pues, las presas españolas
del rey, de fieras no, de nuevos mundos,
ostenta el río, y gloriosamente

arrogándose márgenes segundos,
en vez de escamas de cristal, sus olas
guedejas visten ya de oro luciente.
Brama, y menospreciándolo serpiente,
león ya no pagano

lo admira reverente el Océano.
Brama, y cuantas la Libia engendra fieras,
que lo escuchaban elefante apenas,
surcando ahora piélagos de arenas,
lo distante interponen, lo escondido,

al imperio feroz de su bramido.
Respóndenle confusas las postreras
cavernas del Atlante, a cuyos ecos,
si Fez se estremeció, tembló Marruecos.
Gloriosa y del suceso agradecida,

dirige al cielo España, en dulce coro
de sacros cisnes, cánticos suaves
a la alta de Dios sí, no a la de un moro
bárbara majestad, reconocida
por las fuerzas que le ha entregado: llaves

de las mazmorras de África más graves,
forjadas, no ya donde
de las fraguas que ardiente el Etna esconde
llamas vomita, y sobre el yunque duro
gime Bronte y Stérope no huelga,

sino en las oficinas donde el belga
rebelde anhela, el berberisco suda,
el brazo aquél, la espalda éste desnuda,
forjando las que un muro y otro muro
por guardas tiene, llaves ya maestras

de nuestros mares, de las flotas nuestras.
Al viento más opuesto abeto alado
sus vagas plumas crea, rico el seno
de cuanta Potosí tributa hoy plata.
Leño frágil de hoy más al mar sereno

copos fíe de cáñamo anudado,
seguro ya sus remos de pirata.
Piloto el interés, sus cables ata,
ovando ya en el puerto
del soplo occidental, del golfo incierto.

Pescadora la industria, flacas redes
que dio a la playa desde su barquilla
graves revoca a la espaciosa orilla.
La libertad, al fin, que, salteada,
señas o de cautiva o despojada

dio un tiempo de Neptuno a las paredes,
hoy bálsamo espirantes cuelga ciento
faroles de oro al agradecimiento.
Vuestra, oh Filipo, es la fortuna, y vuestra
de África será la monarquía.

Vuestras banderas nos lo dicen, puesto
duro yugo a los términos del día
en los mundos que abrevia tanta diestra;
que si a las armas no, si no al funesto
son de las trompas (que no aguardó a esto),

Abila su columna
a vuestros pies rindió, a vuestra fortuna;
Calpe desde su opuesta cumbre espera,
aunque lo ha dividido el mar en vano,
el término segundo del tebano

complicado al primero, y penetrada
la ardiente Libia vuestra ardiente espada,
que el Nigris no en su bárbara ribera,
el Nilo sí con militar decoro
la sed os temple ya en celada de oro.
   
Verás, canción, del César Africano
al nieto augusto, armada un día la mano,
hacer, de Atlante en la silvosa cumbre,
a las purpúreas cruces de sus señas
nuevos calvarios sus antiguas peñas
(1611)







Cuando canto


Cuando canto cuentas,
cuando cuento cantas
cantos diferentes,
cuentos a destiempo.
Así en todo momento

Cuando cuento cantas
cuando cantas cuento,
pequeñas historias
con estos lamentos
que de noche y de día
nos dan sufrimientos.

Cuando canto cuentas,
cuando cuento cantas.
Mucho estoy contando
y poco cantando,
pues así es la vida:
algo compartiendo
y poco entendiendo
Cuando cuento cantas
cuando cantas cuento. (Miguel Navarro)

Rindiendo cuentas

                 Finalizadas las vacaciones llega el momento de rendir cuentas a Cronos antes de ser alcanzados por la Parca. La memoria es el sueño que nos queda de una vida ya gastada. Rememorar los acontecimientos es reafirmar nuestra existencia frente a la inmensidad del vacío, resucitar el ave Fénix preparando un nuevo mañana.
                Un mes de vacaciones puede dar mucho o nada por lo que era necesario coger el toro por los cuernos. Enfrentarse, no al futuro indefinido, sino al presente cotidiano y oscuro. Lidiar a la diosa Fortuna evitando los avatares del mundo.
Sin dilaciones preparé el camino y, entre ladrillos rotos, propios de albañil aprendiz, y cuidar el jardín, con hermosas rosas multicolores, dialogué con Luis de Góngora y Félix Lope de Vega, anduve por los Pazos de Ulloa acompañado por la inigualable Rosalía de Castro, sin salir de un pequeño pueblo de Valencia,.
Ayudé en misas y oraciones rezando a ese Dios escondido entre las nubes que escucha nuestros corazones al ritmo de un blues, desacompasado en ocasiones, demasiado certero en otras razones.
                Me duché feliz bajo la benéfica lluvia de Cuatro Vientos, esta vez sí estuve allí, en la Jornada Mundial de la Juventud. Acompañé al Entierro de Cristo de Caravaggio. Reconquisté Flandes admirando La Rendición de Breda. Recordé que Madrid fue cuna de imperios y sol de las naciones.
                Respiré aire puro de pinos y carrascas contaminando mis pulmones con tabaco de bajo coste. Estudié el vuelo de la libélula enamorándome del triple salto mortal que las ardillas realizan por simple diversión.
                Tuve aciertos y errores, ilusiones y desencantos, alegrías y alguna que otra tristeza, sueños y pesadillas. Cosas fugaces y pasajeras que el tiempo roba en el lento discurrir de la vida, pero lo más importante es que intenté saborear cada minuto, paladeé esos segundos, presurosos, que escapan entre los dedos como el agua del río se fuga de nuestras manos.
                Tal vez no sirvan de nada, o tal vez anuncien algo nuevo que transforma mi existencia. Veamos el meollo como nos dé la gana, mas no pongamos excusas de olvidos inmerecidos. El presente está aquí y cuando lo quieras vivir ya es pasado. Aprovecha el oro de tu cabello que cuando quieras darte cuenta se tornará plata y, sin tu quererlo, sombra y ceniza. Termino con un soneto de Luis de Góngora:

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lirio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello,

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no solo en plata o viola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
(1582)

Pensamientos

Entre los fragmentos de la derrota se encuentra la semilla de la victoria. Aprovecha el momento, sonríe y empieza a caminar porque la vida es una rueda que no se detendrá. Miguel Navarro.
La traición es un arma arrojadiza directamente proporcional a la persona que lanza el daño y a la integración en el proyecto común. Suele ser un dardo envenenado que hiere de gravedad el alma. Podrán derrotarte pero no vencerte, recuerda que el Ave Fénix renace de sus cenizas. La esperanza se cobija en el corazón y vivirá en su interior mientras este quiera.  Podrá ser alegre o triste, bulliciosa o silenciosa, en función de los ideales con que la alimentes. Si tus ideales son puros podrá sobrevivir por duros que sean los vientos del exterior. No pertenece al reino de los hombres sino del alma y en el alma viven las estrellas más hermosas. Si has caído levántate, sonríe y adelante, las mejores batallas están por llegar.





En la vida hay dos clases de hombres y no se diferencian por su estatus social, el color de la piel, sus estudios o la religión que profesan. Unos son los que se dejan llevar por la corriente, sin ser capaces de analizar la realidad, o bien se limitan a complacer sus instintos animales. Han tenido suerte en la vida y se limitan a sobrevivir.
Otros, en cambio, son los que se levantan antes que el sol, caen cien veces y otras tantas se levantan, que tienen las manos abiertas para atender a quien les necesita o se enamoran del sueño de una estrella. Estos últimos son los que dedican toda su alma y todo su cuerpo a cumplir con su deber pese a lo duros que sean los vientos. Unos son los vividores, otros los luchadores.

La sentencia

Cuento dedicado a los escritores Sebastian Roa,  Merche Gonzalez, Ana Maria Arroyo, Angel Utrillas, el Colectivo Mala Uva, el Club de los Poetas Vivos y Círculo Poético.


   Mientras la ciudad duerme, oscuros personajes transitan por sus calles, callejones y avenidas. Unos buscan con desespero el néctar de los dioses entre licores vomitivos, otros deambulan por sórdidos tugurios a la captura del sexo perdido y la mayoría persiguen sueños que efímeros florecieron en un pasado no tan lejano. Seres insípidos, víctimas propiciatorias de un festival carnal, transitan incapaces de encontrar un objetivo, dejándose llevar por la marea, el cierzo o la fluctuante improvisación del mediocre.
   Intuyo que Mike Mcnamara sospechaba algo del temporal que se avecinaba por occidente. Nubes espesas que ennegrecían las vías, apenas iluminadas por maltrechas farolas, se introducían de forma paulatina entre coches aparcados. Por si las moscas decidió salir con paraguas, quizás el chaparrón fuese antes de lo previsto. El aviso del imbécil, es decir del jefe, de recortar plantilla no llegaba de sorpresa, quizás por eso sentía cierta afinidad con el temporal nocturno. Aunque, a decir verdad, Milou, el caniche cojo que adoptó el día que murió la portera, se negaba a pasear antes de medianoche. 
   Gordo como un globo de feria, el vecino del cuarto obstaculizaba la entrada del edificio. Tuvo que esperar el movimiento de cesión del vial para cruzar la puerta. Siempre cedemos temerosos al poder carnívoro de los poderosos. Devorada la ciudad en el aliento de un viejo dragón tartamudo, la niebla aumentaba en consistencia impregnando cuanto tocaba con una sustancia viscosa. Mike se ajustó la gabardina y acortó la correa de Milou.
   Un tranvía llamado mezquindad le salpicó con la discusión verbal de un matrimonio de color que gustaba de algo de sado antes de practicar sexo junto al contenedor de basura. Sus cuerpos reflejaban la pasión racial sin pudor ni remordimientos. Palabras ininteligibles que magreaban la cordura con toques de mal gusto.
   El caniche, conocedor de la ubicación del parque cruzó sin detenerse ante un semáforo en rojo. Un coche a toda velocidad, cuya silueta no resultaba desconocida, estuvo a punto de atropellar al único familiar que le quedaba en la ciudad. Barajó sin resultado quién podría ser el cafre que conducía el vehículo. Tal vez se trataba del moro de la verdulería, que odiaba a los perros, o pudiera ser el dueño de la perra del piso veinte, que en cierta ocasión provocó el enfrentamiento entre los canes. Dejando por inútil las divagaciones prefirió seguir caminando junto a Milou.
   La avenida transitaba paralela al parque de la Desesperación, y este se extendía como un anémico manto verde junto al río de la Sangre en su lento deambular por la ciudad de la perdición. Los árboles proyectaban sombras irregulares sobre la niebla y los charcos plagaban como una viruela las sendas que osaban atravesar su extraña dimensión. Una puerta de hierro oxidado, violentada en centenares de ocasiones, dejaba el paso franco a parejas, cacos, drogatas y prostitutas. Pocos querían cruzar los umbrales de la nada una vez los vampiros salían de sus ataúdes.
   No había atravesado unos metros de la fatídica puerta cuando descubrió el paquete, todavía caliente, de un Philip Morris, dormitando junto a un seto. Podía tratarse de una coincidencia nefasta que el autor de semejante descuido fuese el sospechoso de intentar atropellar a Milou. ¿Cómo hubiese actuado el capitán Haddock ante semejante individuo? Supongo que le hubiese propinado una soberana paliza antes de echarle de patitas al río.
   Al levantar la vista tuvo que forzar la mirada para comprobar si alguno de los vehículos aparcados junto a la valla correspondía a las características del profanador de perros.  Intentaba hacer memoria de aquella silueta escondida en su interior. Desde luego no era ninguna de las personas culpadas de antemano.
   Vigilando el trayecto que podía haber seguido el conductor dilucidó las huellas de unos pasos que se dirigían a la zona oeste del parque. Era la zona conocida como Central Puddle pues hacía honor a su nombre con un enorme charco que impedía el tránsito de personas, salvo que fuesen lo suficientemente osadas como para caminar por su orilla deslizante y sinuosa.
   Al exhalar el vaho recordó que hacía más de cinco minutos que no había encendido ningún cigarro. Mirando a derecha e izquierda verificó que no había ningún agente de la autoridad que pudiese venir corriendo a multarle por tan osada ofensa en territorio comanche. Las leyes se hicieron para incumplirlas, pensó antes que el fuego prendiese la nicotina. El humo se fusionaba con la niebla en caprichosas formas irregulares.
   Recordó dónde se encontraba y le sobresaltó el ruido de unos tacones cojeando en el suelo embarrado del parque. Una mujer salía de la profundidad haciendo equilibrios para no caer al suelo. Una camisa translucida y una falda minúscula cubrían el cuerpo de una rubia tintada. La mujer al descubrirle se acercó intentando disimular su malestar.
   Retrocedió Milou unos pasos al ver como se acercaba la desconocida. Por mucho que lo intentaba, su amo sujetaba la correa impidiendo cualquier intento de fuga. No quedó más remedio que aceptar esconderse tras las piernas de Mike.
-          Oye tío – dijo la extraña – ¿Llevar tabaco?
Mike no contestó, el bolso entreabierto de la mujer dejaba al descubierto otro Philipp Morris. Sin mediar apenas gestos sacó del bolsillo un pitillo y se lo pasó a la muchacha.
-          Graciass – continuó ella remarcando la s - ¿Apetecer algo? Ser trenta euross.
-          No muñeca. Sal fuera y encontraras un par de coches que están dando vueltas a la manzana.
    La rubia respondió con una mirada como pensando aquello de que te zurzan, o tal vez mentaba a su familia, mas emitiendo una sonrisa a medio plazo dio la vuelta rumbo a la salida. Sus pies trastabillaron en el lodazal de la senda al tiempo que sus labios carmesí forzado desprendían algunos tacos cirílicos de esos que enriquecen la lengua de mangantes y tunos.
   Un escalofrío provocado por el movimiento de las ramas de los árboles recorrió la espina dorsal de Mcnamara. El temporal arreciaba y unas gotas impertinentes se posaron sobre el dúo adinámico. El can quería volver al hogar pero su dueño se lo impidió abriendo el paraguas y alzando el cuello de la gabardina. Sentía curiosidad por ver dónde estaba el autor de aquellos pasos.
Siguieron la senda perdida entre charcos y suturas del alma. La amenaza de despido no era tan dolorosa como el silencio del editor. ¿Quién dijo que los tiempos habían cambiado? Hoy, igual que ayer, dependemos de terceros, cuartos y quintos, que sangran al creador para robarle hasta la última gota del preciado líquido.
   La fulana se había cruzado con los negros en los vertederos del amor y sus palabras y exabruptos llegaban hasta los inocentes oídos de Milou quien prefirió obviarlos para rastrear entre excrementos de sus congéneres. Las huellas eran cada vez más profundas por lo que al dueño no le importaba atravesar el parque con paso firme y decidido.  Tal vez también indicaban que eran más recientes.
   Al cabo de un cuarto de hora, tras recorrer en círculos el maldito Desesperación, Milou se detuvo en el acceso a una circunferencia, una isleta alumbrada por dos focos opuestos en cuyo lateral permanecía inmutable un crucero de piedra, de unos tres metros de altura, adornado con pintadas de coeficiente intelectual menos uno. Cuatro bancos lo circunvalaban, como si lo coronasen, entre rosales, tomillos y algún espliego. El olor a tierra mojada se volvía más penetrante en aquel lugar. Los chopos eran testigos mudos de un encuentro, imprevisto para el hombre, programado por el destino y desafortunado para alguien.
   Un tipo de pómulos salientes y mentón alargado, que ocultaba su calva bajo un sombrero de los años cincuenta, quemaba tabaco bajo la farola opuesta. Cubierto por un gabán gris, a juego con el sombrero, del que sobresalía un pantalón oscuro, sonreía al recién llegado. Se diría que la piel apenas cubría el cráneo que envolvía.
La niebla dejó entrever unas sombras que se perdían en la noche mientras Mike obligaba a Milou que se acercara hasta su oponente. Sus facciones no habían cambiado en los últimos años.
-          No pensé encontrarte esta noche – dijo Mike a modo de saludo.
-          Suelo aparecer cuando menos me esperan – respondió sonriendo.
-          ¿Eras el del coche?
-       ¿Coche, avión, sombras? Qué más da si era o no. Estoy y aparezco. Estoy y me desvanezco. Cumplo mi misión, eso es todo.
   Mike contempló el vuelo en espiral de la colilla que amerizó en mitad del enorme charco que engalanaba el centro de la corona.  La ausencia de ondulaciones le hizo comprender que había dejado de llover. Cerrando el paraguas preguntó:
-          ¿Qué quieren?
-          Hay muchos cargos en tu contra y nadie te ha defendido.
-          No podemos luchar contra la Sociedad – musitó Mike mientras valoraba la posibilidad de encender otra pitillo, de todas maneras dudaba que aquello cambiase de cariz.
-          En las colmenas cada abeja cumple su función. Unas son las guardianas, otras obreras y a los zánganos se les extermina. Fuiste elegido para ser un obrero, un contable del tres al cuarto en una asesoría mediocre.
   Mike apoyó el paraguas en el suelo y a duras penas encendió otro cigarro. Milou no le dejaba moverse, metiendo el rabo entre las piernas gemía lastimeros sonidos guturales. Mcnamara interrumpió la conversación para ofrecer un cigarro.
-          Estas sin tabaco. He visto un paquete tuyo en el suelo. Toma uno.
-          Llevo otro de repuesto, el que dejé fue premeditado. Sabía que cuando lo descubrieses vendrías a mí.
-          Hábil – susurró Mcnamara.
-          Por tus manos han pasado varios capos cuya misión era depurar su economía. Al principio cumpliste pero pronto te dio por seguir lecturas que no eran las apropiadas.
-          De momento todavía no han censurado a Platón – ironizó mientras observaba uno de los setos. Algo se movía entre sus ramas. El aire empezaba a arreciar las velas de los veleros.
-      Lo estamos adaptando. Los nuevos tiempos exigen nuevas interpretaciones – respondió el extraño mientras se movía hacia uno de los bancos. Hizo un amago de sentarse. La humedad del ambiente modificó sus intenciones.
-          ¿Balzac, Lope, Góngora, Shakespeare?
-          Demasiado individualistas. Deben ser adaptados.
-          ¿Es ese mi delito? ¿Leer libros sin la guía de ningún instructor? Demasiado simple – respondió Mike mientras lanzaba una bocanada de humo al infinito.
-          Eso es una falta leve. Se soluciona silenciando al individuo, arrinconándolo en la ignorancia, en el olvido. Son muchos los delitos que te acusan. Querías volar, abandonar la protección del entorno.
-          Libertad, divino tesoro de los dioses envenenado por los hombres.
   El extraño detuvo su disertación volviendo el rostro hacia Mike que descubrió horrorizado que no podía encontrar sus ojos. La oscuridad del parque impedía ver de qué color era aquella mirada acusadora. En su lugar dos oquedades tan negras como dos agujeros negros en la inmensidad del universo engullían cualquier resto de humanidad. Como si pensara cada una de las palabras que emitía, el extraño aconsejó:
-          No deberías hablar así. Las palabras se oyen.
-          Siempre hay un gran hermano dispuesto a cuidar de ti para que no te descarríes – ironizó Mike -  ¿Vienes a pedir una venganza de sangre?
-          Resultas patético. No tienes la madera de los genios e intentas volar como ellos. La gota que colmó el vaso fueron tus versos asesinos. Esos que le dedicaste a Anne. Eran demasiado malos.
   Milou hizo un intento de evasión que fue abortado por la rápida intervención de su amo. Sujetándolo entre sus brazos se dirigió al individuo:
-          Reconozco que eran pésimos pero ese no es motivo suficiente para una ejecución. ¿Es eso lo que proyectan?
-          Solo transmito la sentencia. No soy el ejecutor.
   Resignado depositó a Milou en el suelo y soltó la correa. El animal miraba extrañado a sus ojos. Apenas había corrido unos pasos, volvió su cabeza y observó a su amo.
-          El pobre animal tiene mala suerte. Siempre le abandonan. ¡Corre Milou! ¡Corre!.
-          Bonito gesto – dijo encendiendo otro cigarro el extraño – Toma, fuma uno.
-          Eso es demasiado humano amigo. ¿Qué dijeron ellas en el juicio?
-          ¿Quiénes? ¿Las musas? Fueron inflexibles. Demasiado pesado para volar y demasiado torpe para caminar.
-          El caballero del Alba abandonado de todos – replicó Mike – Hubo un tiempo en que soñar y arriesgarse por los sueños estaba permitido. Siempre quedaba una oportunidad. Un tiempo de cerezas, en primavera, que llenaba de esperanza los corazones. Ahora solo quedan recuerdos de cierzo y de ceniza. Malos tiempos se avecinan para los soñadores. ¿Qué va a sucederme?
-          No sé – contestó el desconocido mientras se ajustaba el sombrero y se alejaba – Tal vez un rayo, quizás el chulo de la prostituta que has despreciado o puede que los negros. ¿Te parecería bien un coche? Debes tener cuidado con las tormentas, caen rayos descontrolados.
Un ladrido chirriante salió de la sombra dirigiéndose al extraño. Ladridos similares a una ametralladora repetitivita cortaron la fuga del hombre que se detuvo en seco quizás por miedo a resbalar en una precipitada huida. Mike reconoció los intentos desesperados de Milou por evitar la fuga del Mal.
Mcnamara no pudo sonreír y un húmedo versículo salino se desprendía de su mejilla. Estaba en estas cuando el seto volvió a agitarse. Unos ojos miraban, miraban pero no a él. Como si un rayo de luz quisiera brotar de la oscuridad los ojos se posaron en el paraguas. No dudó. Sus manos aferraron con fuerza y se dispararon directas al contrincante.
La punta se clavó en el vientre y el hombre se retorció en el suelo. Mike se acercó, sonriendo el hombre le dijo:
-          Vano intento. Esta noche alguien tiene que morir pero no seré yo. No es mortal tu herida. No puedes huir. La sociedad lo puede todo. Estas… condenado.
   Mike no contestó. Se limitó a cambiar la gabardina. Se ajustó el sombrero y a duras penas trasladó al hombre sobre uno de los bancos. Atando las manos con la correa del pantalón, sacó el paraguas de la herida.
-          Hoy los dioses exigen sangre y estás equivocado si piensas que seré yo. Olvidaste que los ojos de la Esperanza sobreviven en la oscuridad de la noche. En la piel del verso está la salvación del alma. La independencia camina pareja a la libertad.
   No dijo nada más. Dando un silbido llamó a Milou que acudió a su lado. Ambos salieron tan rápido como pudieron del parque. No habían llegado a la puerta cuando un trueno hizo temblar el parque. Un pequeño incendio se había ocasionado en Central Puddle.



Sabiduria.

Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender

– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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