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Mostrando entradas de abril, 2011

La casa de las bellas durmientes

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Hoy recojo el enlace del blog Atisbos sobre la novela de Yasunari Kawabata “La casa de las bellas durmientes”. Me parece un libro interesante que espero esté pronto en mi biblioteca. Una reflexión sobre lo inevitable de la muerte que, gracias a Dios, no distingue entre ricos y pobres. Por otro lado es el maestro de uno de los más grandes autores japoneses. Me refiero a Yukio Mishima, un autor que según mi opinión merecía el premio Nobel y que fue escamoteado por la Academia Sueca.
Copio literalmente el texto del blog:

Yasunari Kawabata nació en Osaka, en 1899. Se licenció en la carrera de Literatura japonesa por la Universidad de Tokio. Yukio Mishima fue su discípulo, además de gran amigo, con quien mantuvo contacto hasta la muerte de éste. En 1972, cuatro años después de recibir el Nobel de Literatura, muere de manera extraña. Sus biógrafos y estudiosos parecen coincidir en el suicidio como causa de su muerte, aunque su viuda y demás familiares nunca admitieron tal posibilidad. Hace tie…

Alma (un relato)

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Como banquero judío que jamás perdona deudas, así la vida pasa al cobro las facturas pendientes. Quizás hice algo mal, una frase equivocada, un silencio improcedente. Maldito comportamiento, nunca me dieron el manual de instrucciones. Esa es la verdad que corroe mis entrañas: palabras que no debieron decirse, sueños que no debieron nacer. Aquella tarde incierta, tan incierta como es hoy mi propia existencia, quedé encargado del cuidado de Alma. Esperanza tenía que ausentarse mientras que la niña y yo recorríamos el centro de la ciudad. Estaba tan ilusionada que no me atreví a contrariarla. Recuerdo que Alma tenía un toque mágico, vital. Ahora estaba a mi lado, ahora saltaba de un escaparate a otro. La ciudad se transformaba en torrentes luminosos que inundaban sus ojos. Todo se concentraba en aquellos pequeños puntos negros. Tiendas de ropa, galerías comerciales, pastelerías, un universo policromático que era absorbido por una sed insaciable. La gran urbe mostraba sus encant…

Si tengo que morir

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Si tengo que morir
procura que me entierren
en el monte del olvido,
junto al valle de la traición,
que españolito fui
y españolito morí
por unos criticado,
por otros olvidado.
En mi sudario pon
un rosario y una oración.
Como pobre viví
porque pobre nací
solo espero del Creador
un poco de compasión.
Perseguí una estrella
quizás alguna quimera,
un sueño, una locura.
A otros mares emigré,
otras tierras conquisté,
algunos amigos perdí,
algunos amores lloré.
Fui desheredado,
robado y ultrajado.
De mí se aprovecharon
porque pobre viví,
porque pobre nací.
Mas nada me importa
que una de las Españas
rompiese mi corazón
y la otra atacase a traición,
porque solo he de vivir
y solo he de morir.
Miguel Navarro



La corona de Uganda, capitulo II, página 9

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AVISO: Ya no publicaré nada más de mi novela. Quien esté interesado puede solicitar un ejemplar al editor.

- II - Mister Nicotina
                Jamás pensé que asesinar a un hombre podía llegar a ser tan aburrido. Allí estaba esperando que la victima saliese del maldito local y, cuando alguien sale, son dos personas que nada tienen que ver con el fulano. Al menos el saxofonista podía haber continuado su concierto nocturno. Eso hubiese despejado el fuego que quemaba mi interior. No quedaba más remedio que seguir haciendo guardia hasta que llegara el momento de la venganza.                 Oscuros pensamientos bailaban danzas macabras en mi cerebro. Recuerdos que navegaban semejantes a buques fantasmas que no encuentran destino. En algún momento creí desmayar dando al traste con la operación. No me sentía nada cómodo pero la palabra dada a un moribundo es sagrada. Por mi cabeza circulaban sus palabras, sus gestos, su promesa. Como en un océano revuelto surgían escollos que me transportaba…

Tengo ganas

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Tengo ganas de romper palabras y lanzarlas al viento para que formen tormentas de sueños olvidados. Tengo ganas de gritar con fuerzas para romper silencios para descubrir ideales que otros perdieron. Tengo ganas y con las ganas me quedo pues soy pensamiento sin tu boca sonriendo. Miguel Navarro


Variado

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Guardaba mi vida en un bolsillo cuando en su interior descubrí una flor marchita. Era la rosa de mis sueños, que un día tuve y otro la perdí. Su semilla la he plantado en el jardín de las palabras, la he regado con el agua de la esperanza y la he abonado con los deseos de mi corazón. Puede que algún día la perdiese y puede que vuelva a vivir, quizás no esté yo para verla, pero aun así la sentiré feliz.
   No creo en los sabios, ni en los ricos, ni en los fuertes, cuyos labios saben a muerte. Ni creo en los poderosos incapaces de comprender el sueño de una estrella, el calor de una luciérnaga, el color de una amapola o el suave beso de tu mirada. Quiero bailar al son de las golondrinas, acompañado por las olas y silbando una nana al sol de la mañana.
   Hoy he escuchado el canto de la cigarra, el rumor de las estrellas al amanecer, el latir de tu corazón.
   Si la vida es el camino hacia la muerte, prefiero morir en tus brazos a vivir una eternidad sin tí.
   Hoy he decidido saltar al v…
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Busqué ser libre             y encontré tus ojos solitarios. Busqué un mundo perfecto,      cuadrado, hermoso, lejano,             y encontré la voz de tu alma. Busqué una guerra perdida entre batallas olvidadas y antiguas sagas, entre viejos héroes y oscuras leyendas,             y encontré tu paz Busqué y no hallé, no hallé y me perdí, me perdí y caí, caí y me hundí.             y al hundirme solo pude hallar tu mano tendida. Ahora solo busco ser el reflejo de tu mirada, la voz que te calma, la mano que te acompaña. Miguel Navarro


La corona de Uganda - Capítulo I - Página 1

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- I - Una noche lluviosa
            Aquella noche llovía con intensidad. Las gotas dibujaban formas caprichosas en los charcos, pequeños riachuelos que corrían alegres por la calle. El agua inundaba la calzada convirtiéndola en un improvisado río de barro. Las obras empeoraban el tránsito y aquello era semejante a una carrera de obstáculos. Ahora salto una tubería, ahora cruzo una zanja, viene un coche, corro diez pasos. Nadie sospecharía de quien se refugia en un portal a la espera de cualquiera de las fulanas que hacían la calle. Después de resbalar en un par de ocasiones y esquivar una colina de arena abandonada, logré alcanzar un lugar seguro desde el que podía vigilar el club Luna Azul.             Frente a mi posición había una ventana abierta en el tercero. De su interior el sonido de un saxofón luchaba con el rumor del agua al caer. Notas fuertes, notas graves que desafiaban a los elementos. Sonidos que desgarraban la noche en mil pedazos. Como el grito desesperado de un hombr…

Miré los muros de la patria mía

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Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salime al campo, ví que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día

Entré en mi casa, ví que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Francisco de Quevedo
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Si en tu camino encuentras  una sonrisa perdida  Si en la oscuridad de la noche  descubres una estrella  Si al salir el sol  su calor te maravilla  Si paseando ves un gorrión  sus crías anidar  Si sientes la sangre       en tu corazón palpitar   Si cuando todos se van  hallas una mano amiga              Si no rechazas al mendigo  que limosna te pedirá               No tengas miedo  ni intentes escapar  Porque todavía tienes vida.                  Para dar y entregar  Miguel Navarro.

Soneto desangelado

Te detienes y descubres un mal día
que la esperanza escapó de tu lado
llevándose lo que siempre has amado
destrozando una parte de tu vida.
Todo se torna en mentiras y envidia
que la raza humana ha creado y sembrado
para hundir la voluntad del hermano
que se ha esforzado por una melodía
capaz de superar viejas traiciones.
Sueños desgraciados, rotos y heridos
corren envenenando corazones
Mas recuperas viejas ilusiones
para resurgir donde otros han caído
lanzando al viento tus nuevas canciones.
Miguel Navarro

Dedicado a Isabel

Gracias por tus palabras, son muy bonitas. Quiero señalar que pretendo construir un blog literario y no específico de ningún tema concreto. No obstante me gusta el tema que planteas y, como puedes observar, no puedo resistirme a la tentación de contestarte. Sí, también tengo mis defectos, bastantes, y mis debilidades, que son muchas. Lo hago por varios motivos. Uno de ellos es que considero que la religión, sea la que sea, es sustancial en la misma esencia humana, al igual que lo puede ser el afán de con conocimiento o el deseo de traspasar barreras. Quien mejor puede contestar a tus dudas puede ser un sacerdote, un teólogo o un filósofo y como no soy nada de lo anterior me limitaré a construir mi argumento desde un punto de vista testimonial y lo más breve posible (se podría hacer todo un tratado pero de momento me dedico solo a la literatura) Una advertencia previa. Con independencia de lo que manifieste a continuación para mí, en la actualidad, Dios es el autor, editor y distribuidor…

Sin titulo

Cuentan las antiguas crónicas que en los albores de la humanidad se conocía la existencia de una tierra, rica y próspera, sobre la que se fijaron los dioses. Ellos la fundaron agraciándola con toda clase de bienes. Algunos la identificaban con Tartesos, otros con Atlantis, hay quien dice que es Shangri-La y los más devotos la Jerusalén celeste. Tanto la querían que sus habitantes gozaron de los dones de la inmortalidad y la belleza.
      El indiscreto Delfos, por ciertas envidias a sus moradores, ya la menciona en uno de sus oráculos. Numerosas fueron las expediciones que se organizaron para saquear sus riquezas, mas ninguna alcanzó gran cosa. Es digna de mención la gesta de Jasón y sus Argonautas. Este no fue el único intento. Se cuenta que Cesar envió un par de centurias para explorar el alto Egipto sin que encontrasen nada a su paso salvo desolación y muerte. Los sajones en sus drakares saquearon diversos lugares más interesados, tal vez por la necesidad, en satisfacer sus a…

Jugando con sonetos

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El papel furioso se ha rebelado y un soneto semanal ha propuesto. Algo muy sencillo que sale presto cuando lo retado tu has aceptado.
Piensas que de verdad lo estás logrando mas el verso te surge como impuesto. Vuelves a empezar y tiras el resto porque resistencia está presentando.
Cambias la lucha por divertimento juegas con música, rima y sonido, unes palabras que suenan al viento.
Yo supongo que al final he vencido batiéndome en duelo con un soneto con el que espero haberte divertido. Miguel Navarro.


Con mis respetos

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El verbo se hizo carne y acampó entre nosotros.  Con la palabra somos todo, sin ella nada. Existe una necesidad reciproca en esta relación, ella nos necesita tanto como nosotros a ella. Cada sonido, cada melodía, cada transmisión de conocimiento están mutuamente vinculados. Podrán encadenar los cuerpos, reprimir las acciones, censurar la creatividad, quemar los viejos libros con olor a moho y viejos tesoros, pero jamás podrán impedir que el ser humano use las palabras. Y cada vez que usamos una palabra, por pequeña que está sea, corremos el riesgo de manifestar nuestros sentimientos, nuestros deseos y, lo que más les preocupa, nuestros sueños. La palabra es sinónimo de libertad, de amor, en definitiva, de vida. Porque solo quien está vivo puede hablar y comunicarse, soñar y gritar, cantar y reír, por y para un mundo mejor. Dicen que la acción de escribir es similar a la construir un puente entre dos islas lejanas, pues le pido al Dios de mis entrañas que dé aliento a mis sueños y vuele…

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