Lengua, lenguaje y mensaje.


El tema podrá parecer pueril, pero el uso de móviles, los mensajes, los WhatsApp, Twitter, redes sociales, jergas, anglicismos, galicismos, localismos, están convirtiendo nuestra lengua y nuestro lenguaje en un híbrido desafortunado cuya evolución propia, pausada y asimilada, gira a pasos tan agigantados, que rompe la comunicación, verbal y escrita, entre generaciones e, incluso, entre niveles culturales y/o territoriales diferenciados.
Así pues, bueno es, de vez en cuando, recordar cuestiones básicas, conceptos, ortografías, que teníamos aparcadas y que, al paso que llevamos, corren el riesgo de olvidarse. Tengamos en cuenta que el fin primario, tanto de la lengua como del lenguaje, es la comunicación, la transmisión de conocimientos, sentimientos, advertencias, la respuesta a nuestras inquietudes. Si no se produce esa transmisión se rompen los principios de convivencia enclaustrando al ser humano en círculos clasistas.
Iniciemos nuestra andadura por saber qué es cada cosa.
Lengua y lenguaje no son la misma cosa. La lengua, cada lengua, es un código, es decir, un sistema formado por un conjunto de signos lingüísticos relacionados entre sí y un conjunto de reglas que rigen la formación y la combinación de esos signos. Por tanto, podemos hablar del inglés, el francés, el ruso o el mandarín, como lenguas diferentes, con códigos propios diferenciados cuya combinación permiten la transmisión de información.
Por otro lado, el lenguaje sería esa capacidad que tiene todo ser humano para comunicarse mediante el uso de palabras.
Giramos siempre alrededor de una cuestión básica que es la transmisión de conocimientos, esto es la comunicación. Cuando no hay comunicación en una pareja se rompe, cuando no hay comunicación entre las naciones se produce el aislamiento y las guerras, cuando no hay comunicación entre los poderes y el pueblo llano, se generan las revoluciones. Es pues la comunicación un elemento esencial, o en términos matemáticos, condición necesaria e indispensable, para que se produzca la convivencia.
La comunicación es el proceso que tiene por finalidad la transmisión intencionada de un mensaje de un ser a otro. Básicamente son necesarios tres elementos:
El emisor, que quiere informar de algo.
El receptor, al que se dirige la información.
El mensaje, que contiene la información.
Siendo diversas las maneras de establecerse la comunicación (por ejemplo la comunicación no oral que pueden ser las luces del semáforo), el principal medio de que dispone el ser humano es el lenguaje.
Sus funciones se centran en tres objetivos centrados, cada uno de ellos, en el mensaje, en el emisor o en el receptor.
El lenguaje tiene una función representativa cuando se usa para referirse a la realidad. La comunicación se centra en el mensaje y los enunciados manifiestan la modalidad enunciativa: La crisis está provocando estragos en la sociedad.
El lenguaje desempeña la función expresiva cuando se usa para hablar de emociones o deseos del hablante. La comunicación se centra en este caso en el emisor y los enunciados manifiestan la modalidad exclamativa: ¡Qué calor hace!
El lenguaje tiene función apelativa cuando se pide una respuesta del receptor (preguntando, dando una orden…). En este caso nos centraremos en el receptor y muchos de los enunciados manifiestan la modalidad interrogativa: ¿Cuándo saldremos de este caos?
Por otro lado, en cuanto a la lengua, como sistema de signos lingüísticos, encontramos que está formada por un conjunto de unidades que pueden combinarse entre sí para formar otras mayores. Ejemplo las diversas partes de una oración: papel, blanco, el,  escritor, en, un, enfrenta, de, temor, al, se, que pueden combinarse de maneras diferentes más completas: el escritor se enfrenta al temor de un papel en blanco.
Cuando la Lingüística, ciencia que se encarga del estudio de la lengua, aborda su conocimiento se organiza en cuatro niveles:
El nivel fónico, que está integrado por las unidades mínimas de la lengua carentes de significado, los fonemas.
El nivel morfológico, en el que se incluyen las palabras y otras unidades dotadas de significado.
El nivel sintáctico, que es el de los enunciados, unidades capaces de expresar una idea.
El nivel textual, que es el de los textos, producto de la combinación de enunciados.
Continuará…

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– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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