El ladrón devoto.

       Tres jinetes bajan por la encrucijada. El primero ballesta lleva, el segundo, arco a la espalda, y el tercero guarda una espada por si alguien resiste en la celada.
       Un árbol moribundo, de grueso tronco y pesadas ramas, mala sombra cobija a un abrevadero de una fuente cercana. Preside el cruce una pequeña ermita con la Virgen del Camino que guarda y cuida a los peregrinos.
       Los caballos descansan y mientras reponen fuerzas en la fuente uno de los caballistas desciende y se acerca a la imagen que sombría le recibe como presagiando los acontecimientos venideros.
       El hombre, de marcadas cicatrices en hombros y cara, se arrodilla ante ella y una vieja oración recita. Pide por los que atrás quedaron, por los zagales para que puedan comer, por la mujer que llorosa le despidió al partir al alba. Algo para comer era lo que prometió antes de salir a la emboscada. El hombre, ya postrado en el suelo, sus lágrimas derrama a los pies de la imagen santa.
       –¿Qué hace ese gañán? –preguntó el arquero.
       -Cuando salimos por los caminos –respondió el de la ballesta– para asaltar a cuantos hallamos en nuestras fechorías y encontramos una imagen de la Virgen, él se detiene bajando de la cabalgadura para recitar sus oraciones.
       -Mal obra un ladrón -dijo el arquero– que antes de robar pide perdón. Quien se arrepiente del pecado antes de pecar puede que el crimen le salga mal.
       El hombre continuó burlón con chanzas hasta que llegado a un punto se acercó hacia la imagen con intenciones aviesas.
       Raudo, el ladrón que oraba sacó del cinto la espada y hacia él se dirigió con tono amenazador.
       -Mientras corra sangre por mis venas nadie sacrilegio cometerá. Soy ladrón y quizás no lo fuese si no tuviese familia que mantener. Jamás he fallado en mis empresas así pues no te acerques o aquí terminó todo.
       El ballestero más preocupado del robo que de la pendencia, ordenó a los contendientes que guardaran sus bríos para otro momento. Había que reanudar el camino antes que la diligencia llegase al bosque. Allí, escondidos entre los matorrales, detendrían su paso y asaltarían a sus ocupantes. La orden fue cumplida continuando su camino rumbo a la espesura no sin antes lanzar el orante un último vistazo a la imagen sagrada.
       Los asuntos humanos se tuercen cuando menos lo esperamos. Sucedió que la fama de estos ladrones ya se había extendido por la comarca y un grupo de voluntarios se habían preparado para acabar con los salteadores.
       En ocasiones puede suceder que el cazador confiado se convierta en cazado. Cuando detuvieron el paso de la diligencia un grupo de hombres armados salió de su interior. La sorpresa fue mayor cuando los asaltantes descubrieron que estaban rodeados. La resistencia no se hizo de rogar pues cuando uno tiene orgullo, el otro tiene vanidad.
       El primero en caer fue el arquero que sobre él se abalanzaron tres jóvenes que en el momento lo mataron.
       Tres jinetes bajaban por la encrucijada, dos huían por la cañada. Perseguidos por una docena de hombres, acompañados por una jauría de mastines, uno a uno les daban caza.
       El ballestero fue el siguiente en rendir sus cuentas ante el Altísimo. Breve y feroz fue la contienda, mas poco pudo hacer cuando llegaron refuerzos de la aldea.
       Quien mal anda, mal acaba. Al último lograron prender en la encrucijada, a los pies de María mientras por su vida suplicaba. No hubo consejo, tampoco piedad. Allí mismo juzgaron y condenaron que en la horca fuesen a colgar.
       En el árbol la soga esperaba. Los ojos le cubrieron con un pañuelo bien atado. Le alzaron en la rama con fuerza y con brío. No había duda, bien colgado estaba el bandido. Por muerto lo dieron y al pueblo regresaron no sin antes nombrar alguien que vigilase para que no robasen el cuerpo.
       Mas si el destino se halla escrito en las piedras del camino, es la Providencia quien decide quién va y quien vino. La Madre Gloriosa, compadecida de aquel pobre bandido, acudió en auxilio de aquel que siempre arrepentido sus penas pagó. Ella, que a sus devotos en las penurias suele valer, a aquel condenado quiso agradecer tantas lagrimas que a su imagen regalaba.
       Puso sus manos preciosas a los pies de aquel que colgado estaba y, al verse de su sufrimiento aliviado, no sintió dolor alguno. Jamás hubo pecador que tan bien fuese pagado. Nadie se dio cuenta de lo que sucedía y el vigilante que muerto le creía poca atención le concedía.
       Como era la costumbre del lugar, al día tercero vinieron parientes, amigos y conocidos que pesarosos acudían al triste final que se vio sometido.
       Al llegar al lugar le encontraron con el alma alegre y sin daño en el cuerpo. Decía que a sus pies algo le sujetaba que mal alguno no sentiría aun si colgase durante todo un año.
       Al ver el centinela lo que allí sucedía, la voz de alarma dio a la aldea. Cuando los que le ahorcaron lo oyeron, creyeron que un falso nudo hicieron. Molestos estaban por no haberle decapitado cuando la oportunidad de ello tuvieron.
       El grupo se reunió en manada y consideraron que si no gozaron cuando lo ahorcaron, ahora gozarían lo que no terminaron. Se pusieron de acuerdo y, ya fuese con hoz o espada, allí lo degollarían para que la villa no fuera afrentada.
       Eligieron a los mancebos más osados para que fuesen de inmediato  a ejecutarlo, con buenos cuchillos y grandes navajas. Hasta la encrucijada fueron todos los aldeanos para contemplar la ejecución como manda la mala calaña.
       Atrapado lo tenían, la familia nada podía contra toda la villa que unida venía. El hombre tendido en el suelo permanecía creyendo que esta vez era la ocasión en que ya no saldría. Mas cuando el instante así lo marcaba se detuvo el viento y de las aves su lamento. El agua contuvo su recorrido y el viejo árbol guardó silencio. El mozo encargado de la ejecución pasó su arma a otro porque no tenía el alma para este momento. Nadie osaba alzar la mirada de aquel hombre que en el suelo yacía. Era Santa María, quien sus manos detuvo la fiereza de unos hombres que enojados se sentían. 
       Cuando comprendieron que solo la Virgen gloriosa era quien pretendía al delincuente encubrir, se formó grande pleito para así poder decidir. Admirados de lo que allí sucedía y gracias a un monje que allí también acudía, sentenciaron que lo mejor era partir y dejar al hombre vivir, que si Dios no lo permite no haga el hombre aquello que insiste. Le dejaron vivir hasta que el Señor decidiese cuándo debía morir.
       A partir de entonces aceptaron que viviese su vida, pues no querían ir contra la Virgen María. El ladrón devoto cambió de vida, partiéndose el alma cada día por aquellos que más sufrían. Su pobreza se volvió riqueza, sus cosechas abundantes y su fe creció pues quien a su lado a Dios vio, nada temió.
       Madre tan generosa, de tanta bondad, que a buenos y malos otorga su piedad, debemos bendecirla con toda nuestra voluntad, que al bendecirla ganaremos toda una eternidad. Las manos de la Virgen, con las de su Hijo nacido, son buenos asideros para quien le ha conocido. Él para buenos y malos descendió y los que a ella se lo pidieron, a todos socorrió.



LA PERSONA ES LO PRIMERO

Canción del CD Santa María de los Indignados.

La persona es lo primero. (4)


Si la persona no es lo primero
alguien ocupará su lugar,
los beneficios, la economía
sino tal vez será el capital.
Si la persona no es lo primero
el mundo marcha al revés
Si la persona no es lo primero
algo tendremos que hacer.

La persona es lo primero. (4)

Si hacemos propios el sufrimiento
del hermano de aquí y de allá

Los Sentidos (soneto alejandrino)


         Experimentando sonetos alejandrinos inspirados en un poema de Gonzalo de Berceo.




Los sentidos (Soneto alejandrino).

Para pecar bastan y sobran cinco sentidos
que nos robarán el bien y al mal nos llevarán
transitando por tristes caminos tan perdidos
como sueños que en noche oscura abandonarán.

Son la vista, olfato, gusto, tacto y el oído
quienes por lo superficial nos arrastrarán
y no siendo capaces de ver en lo escondido
de la vida su único sentido olvidarán.

¿Para qué sirve ver si no quiero contemplarte,
para que sirve oír si no me paro a escucharte,
para qué amar si yo de amarte soy incapaz?

El sentido de mi vida es tu vida y servirla,
dando sentido a mis sentidos, es por vivirla
para crecer mi fe con tu alegría y tu paz.


     Sonetos modernistas, alejandrinos: En esta clase de sonetos lo más frecuente es el orden clásico de los cuartetos, pero se usaron también, por influencia del parnasianismo francés, las combinaciones ABAB: ABAB y ABBA: CDDC. En esta época aparecen varias innovaciones métricas: se utilizan versos de otras medidas, desde trisílabos hasta hexadecasílabos, aunque los más utilizados son los alejandrinos (14 sílabas) divididos en dos hemistiquios, como el conocido soneto “Caupolicán”, en el libro Azul, de Rubén Darío; además, aparecen sonetos polimétricos, que emplean en el mismo poema versos de diferente medida (lo utilizó también Darío, en su soneto dedicado a Cervantes, mezcla de endecasílabos y heptasílabos; Manuel Machado lo utiliza en su soneto “Madrigal de madrigales”, compuesto de versos de 7,9,11 y 14 sílabas).


Juegos de Haiku.

Cae la tarde
sale la procesión,
y la antorcha arde.
(Miguel Navarro, “Cae la tarde”)

Amaneciendo
un hombre está muriendo,
un gallo canta.
(Miguel Navarro, “Amaneciendo”)


Invierno, llueve
arrastra barro y lodo,
un río vuelve.
(Miguel Navarro, “Llueve”)

Fuente principal: Wikipedia.

Haiku: Es un tipo de poesía japonesa que consiste en un poema breve, formado por tres versos de diecisiete sílabas distribuidas en cinco, siete y cinco.
La poética del haiku generalmente se basa en el asombro que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza.
Su esencia se encuentra en "cortar" (kiru) mediante la yuxtaposición de dos ideas o imágenes separadas por un kireji que es el término "cortante" o separador.
En realidad es una forma poética surgida del denominado “hokku”, primera parte o estrofa introductoria de un poema más largo, el tanka, que se improvisaba entre varios poetas.
Tradicionalmente, un Haiku debe contener también una referencia directa o indirecta a la estación del año, frecuentemente mediante el uso de un kigo o palabra que evoca las estaciones. Los saijiki son listas extensas de palabras "kigo" en japonés, que el poeta puede utilizar.
Lo que caracteriza al haiku y lo distancia de otras formas poéticas es su contenido, pues trata de describir de forma muy breve una escena, vista o imaginada. Aspira a captar el momento, el aquí y ahora, de una forma tan radical que los límites entre el observador y lo observado, el sujeto y el objeto se disuelvan, para procurar, en sus mejores manifestaciones, una experiencia mística de no dualidad, de totalidad.
         Para Matsuo Bashō, 1644–1694, considerado como el padre del haiku, “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”.

Un viejo estanque;
se zambulle una rana,
ruido de agua.
-Bashō-

Sopla el poniente,
y al oriente se apilan
las hojas secas.
-Buson-

Huérfano soy.
Parezco una luciérnaga
que no da luz.
-Issa-

Acá y allá
arrastrada del viento,
la mariposa.
-Shiki-

         El Haiku parte de tres puntos de observación donde no existe punto de referencia y donde se expresa la relación del poeta con la realidad dotándola de un sentido eterno.
         No transmite conceptos ni deducciones, empleando sólo el sustantivo que huye de abstracciones.
         Predominan los sintagmas nominales y los verbos, cuando aparecen, suelen estar desposeídos de flexiones temporales y personales.
         Insinúa comparaciones que las deja a la capacidad interpretativa del lector sin consumarlas. También rehúye de la metáfora que cristaliza las comparaciones y siendo por tanto un producto intelectual.
         Emplea los juegos de palabras (que reflejan la naturaleza paradójica de las cosas), las onomatopeyas, las aliteraciones, las sinestesias, que se adaptan a la impresión de la experiencia.
         Manifiesta un alejamiento de la fantasía, entendiendo ésta por la actividad mental que produce imágenes que tienen su origen en previas representaciones y que genera una dinámica anticipatoria de las sensaciones.
         Sigue “la naturalidad que procede del corazón”, según Bashō, lo cual podría identificarse más con un movimiento emocional.
         Si bien el haiku puede partir de una emoción, no se recrea en ella, sale hacia fuera, de modo que esta emoción compartida ya no es simple sentimiento, sino fogonazo de totalidad: entendimiento, compasión, vislumbre, que iluminan el universo y se funden en él.
         Aspira a abarcar la totalidad del momento, con lo cual queda excluido cualquier intento de reflexión, de intelectualismo, de recreación. Su brevedad es una exigencia de su esencia y viceversa. A causa de su corta extensión formal, la inspiración coincide con la creación.
         En el haiku habita una contradicción entre el elemento temporal y su fuga hacia la eternidad. No sería posible que la coexistencia de tal tensión fuera más allá del momento concreto de la iluminación y su expresión. Cuando uno se adentra en el momento presente hasta tal punto, el momento se eterniza. La imagen así sentida pasa a ser símbolo universal. Se puede también definir el efecto del haiku como un efecto de "presencialización", pues transmite la presencia de algo de la realidad que el lector puede evidenciar.
Los elementos básicos del haiku son: la presencia del kigo o palabra de estación; el tei-kei o forma fija (tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente); el uso del kireji o palabra de corte; el uso de la conexión Zen (conocido también como el “momento haiku”); el uso de temas del haiku; el sentido del humor; el empleo de otros valores de la estética japonesa como el ritmo, la musicalidad, la alusión, la plasticidad; el empleo de lo mejor de cada lengua manteniendo el espíritu haiku, es decir, la búsqueda de la simplicidad, la concreción, la imagen pura desprovista de comentario; el mantener como punto de referencia la cultura japonesa; y el evitar el abuso de ciertas técnicas como la yuxtaposición, el empleo del presente, etc.
De estos elementos, los tres primeros —el uso del kigo o palabra de estación, el tei-kei o forma fija (5-7-5) y el uso del kireji o palabra de corte— son los menos usados en español según lo señala Araceli Tinajero en su estudio sobre la obra del reconocido pionero del haiku en español, el poeta mexicano José Juan Tablada.
En España, se interesaron por el haiku, entre otros, Federico García Lorca, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Luis Cernuda. Posteriormente han cultivado el haikai o haiku los poetas Llorenç Vidal, Eulogio Díaz del Corral o Felipe Benítez Reyes. De entre las publicaciones recientes, la crítica ha destacado los poemarios dedicados al haiku de Juan Antonio González Fuente, José M. Prieto y Susana Benet.

No necesito
salir, la primavera
entra en mi casa.
(Susana Benet, Reflejos IV)

¡De amarillo calabaza,
en el azul, cómo sube
la luna sobre la plaza!
(Antonio Machado)

Está el árbol en flor.
Y la noche le quita, cada día,
la mitad de las flores.
(Juan Ramón Jiménez)

La mano de la brisa
acariciando la cara del espacio.
Una y otra vez.
(Federico García Lorca)

Un lucero sin párpados
en el agua dormida
del estanque.

(Federico García Lorca)


El clérigo y la flor (romance)

Romance: Composición de número indeterminado de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares dejando sueltos los impares. Pueden intercalarse en la composición canciones o estribillos. Para más información busca la entrada de fecha 3 de marzo.


El clérigo y la flor.


Erase una vez un clérigo
cuya alma había bebido
de cuantos vicios seglares
en el mundo había oído.

Conocía lupanares
y bebía buenos vinos
sin dejar de visitar
los lugares prohibidos.

Mas si como loco obraba
regresaba arrepentido
al pie de Santa María
con el corazón herido.

Conocía su pecado
temiendo haber ofendido
a la Virgen del Camino,
Madre del Bien más querido.

En sus manos una flor
dejaba con gran cariño,
para honrar con su color
sus pies dulces y benditos.

No andaba mal el bellaco
y aunque no era comedido,
a María se ofrecía
en todo oficio divino.

No sé la causa que fue,
ni la razón, ni el motivo,
tal vez fueron enemigos,
o quizás desconocidos.

El caso es que en noche oscura
acabó su fugaz sino
a la orilla de un camino
que conduce hasta un molino.

Unos hombres de la villa
lo enterraron junto al río
antes que llegase el día
a la vera del camino.

Fuera de lugar sagrado,
y puede que merecido,
quedó el cuerpo del finado
abandonado y tendido.

Dolió a la Virgen Gloriosa
que los restos de su amigo 
no tuvieran digna fosa
ni descanso en suelo digno.

Que si bien pecador era
siempre tornaba contrito
al regazo de María
confesado y redimido.

Al cabo de treinta días
del vil crimen cometido
al superior del convento
se le apareció y le dijo:

“Tienes buen entendimiento
por eso te ruego y pido
que despiertes al momento
y atiendas bien lo que digo.

Treinta días han pasado
y su cuerpo está tendido
bajo suelo no sagrado,
a la vera del camino.

En sus últimos momentos
a mis pies cayó rendido
y lanzando gran lamento
me lo pidió ya caído.

Yo te mando que lo digas
y busques al pobre clérigo
que pese a ser pecador
siempre volvió arrepentido.

Quiero que seas notario
de lo que te mando y pido
y salgas por los caminos
para buscar a mi amigo.”

El monje sobresaltado,
que aún estaba adormecido
le preguntó acobardado:
“De quién lo dice, ¿qué digo?”

La Virgen le respondió:
“Santa María soy y he sido
la Madre de Jesucristo,
tu Señor y dulce amigo.

Al que está sin cementerio,
acude presto en su auxilio
y lo llevas al sagrario
y que repose conmigo.

Cualquier alma se condena
por pecados cometidos
que piensa que no son tales
y no se haya arrepentido.

Merece su alma reposo
que no importa lo vivido
sino cómo lo has vivido
en el tiempo concedido.”

El monje buscó al difunto
por veredas y caminos,
y con riguroso luto
rezando iba por su amigo.

Encontraron el sepulcro
donde la Virgen lo dijo,
cerca de un viejo molino,
a la vera del camino.

Cuando lo desenterraron
un milagro ha sucedido
o los monjes lo creyeron
al descubrir lo ocurrido.

Su cuerpo incorrupto estaba
y parecía dormido
como aquel que descansara
a la orilla del camino.

Desde su boca una flor
hermosa había salido
llenando de grato olor
toda la vera del río.

Obra de Santa María
eso debía haber sido
pues noche se torna día
cuando ella ha intercedido.

Hasta la iglesia llevaron
el cuerpo del fallecido
y una salve le rezaron
por la Virgen y su amigo.

Que todo hombre obre conforme
el respeto merecido
que a María se le debe
por todo lo inmerecido

que ella siempre nos regala,
su amor, perdón y cariño
que nos guía a Jesucristo,
nuestro Señor dulce amigo.

El clérigo y la flor, poema de Miguel Navarro, inspirado en la obra homónima de Gonzalo de Berceo.

Celos del piano, soneto

Celos, tengo yo celos de ese piano
que a tu lado susurra cada día
derramando su triste melodía
en las suaves caricias de tu mano.

Celos sigo teniendo de ese piano,
de sus compases y melancolía,
vil sonido que mi amor desafía
alejando tu mundo tan lejano.

Ese dulce sonido es mi enemigo
cuando de ti se apodera soñando
con lejanos  lugares recordando.

Yo te persigo, te odio y te maldigo
pues como vil ladrón me está robando
lo que el corazón está deseando.
Celos del piano. Miguel Navarro



Tiíta Rufa y Verbum Dei por una buena causa.

Recomiendo máxima asistencia y momentos divertidos por una buena causa.

Lectura dramatizada de la comedia “Tiíta Rufa” de Tono, en el salón de las Religiosas de María Inmaculada c/ Trinquete Caballeros, 10 de Valencia

            La recaudación se destinará íntegra al mantenimiento y reforma del local Verbum Dei en Plaza Cisneros.
            Tickets para asistir Verbum Dei Valencia, Pza Cisneros, tf: 96 391 68 14


           

 Tono (fuente wikipedia)

Antonio Lara de Gavilán, también conocido por Antonio de Lara, o sobre todo como Tono (Jaén, 22 de septiembre de 1896 – Madrid, 4 de enero de 1978), fue un relevante humorista, dibujante y escritor español perteneciente a la Generación del 27 o más exactamente a la llamada Otra generación del 27.

Romance, romancillo, romance heroico, romance endecha, romance de pie quebrado


        Romance: Composición de número indeterminado de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares dejando sueltos los impares. Pueden intercalarse en la composición canciones o estribillos.

Características internas:

Los más antiguos pueden añadir para completar la rima la llamada -e paragógica (paragoge consiste en agregar un fonema o más, etimológico o no y por lo general una vocal, al final de un vocablo, como por ejemplo en felice por "feliz", en huéspede por "huésped") y asimismo no poseen división estrófica; los más modernos agrupan los versos de cuatro en cuatro y no suelen recurrir a este artificio.

Repeticiones de sintagmas en función rítmica (Río verde, río verde).
Uso algo libre de los tiempos verbales.
Repetición léxica: es la reiteración de un vocablo, con el cual se destaca aquello en que se quiere que el lector u oyente haga hincapié.
Repetición variada: es la utilización de la misma familia de palabras en todo el romance.
Aliteración: es la reiteración fonética de una letra.
Construcción paralela: se produce cuando hay repeticiones semánticas, es decir, reiteraciones de significado, o repeticiones de estructuras gramaticales.
Imágenes sensoriales: corresponden a cada uno de los cinco sentidos. (Imagen visual, olfativa, auditiva, táctil y gustativa).
Abundancia de variantes (los textos varían y se contaminan entre sí, se «modernizan» o terminan de distinto modo a causa de su transmisión oral) y por el frecuente corte brusco al final, que en las mejores ocasiones aporta un gran misterio al poema.

Características externas:
Comienzo con un personaje en movimiento: Ej.: «hablando estaba el claustro».
Localización temporal: se realiza mediante una fecha religiosa o significativa para el lugar originario del romance.
Localización de la acción: es generalmente a orillas del mar, de un lago, en una torre o un campo de batalla.
Los romances poseen una trama narrativa en la que se distinguen un marco, una situación inicial, una complicación y una resolución.
El marco está formado por los personajes, el lugar y el momento de la acción.
En la situación inicial, se plantea un conflicto o problema.
En la complicación, ocurre el desarrollo del conflicto que se ha presentado.
Por último, en la resolución el conflicto se soluciona para bien o para mal. Como característica típica del romance, el final es trunco o abierto y también la inclusión del diálogo en los romances es un recurso muy utilizado.
            No obstante, en los romances viejos su estructura es variada. Algunos cuentan una historia desde el principio hasta el final; otros son sólo la escena más dramática de una historia que consta de varios romances.

Musicalidad: Las tonadas de los romances son de carácter popular y de corta extensión. Por lo

Transfusiones escénicas: usos domésticos de la palabra aquí y ahora // El camino para llegar aquí.

Ciclo Transfusiones escénicas
Transfusiones escénicas: usos domésticos de la palabra aquí y ahora
Fuente y texto: BNE
Más información en:
          
  La Biblioteca Nacional de España (BNE) organiza un ciclo  de conferencias  sobre las artes escénicas. El ciclo “Transfusiones escénicas: usos domésticos de la palabra aquí y ahora” inicia su andadura el miércoles día 4 de febrero, a las 19,0 y será posible su visión mediante el enlace correspondiente. Si las malas artes de la informática no me la juegan, abajo queda el enlace donde podrás visualizarlo y, si ello no fuese posible, puedes visualizarlo en la página de la BNE cuyo enlace es:
Desde dónde decir la palabra, y a quiénes. La palabra pública. Desde dónde custodiarla. La palabra colectiva. Si el teatro lo funda el gesto público de hablar y callar en público, de conformar un espacio común por medio del cuerpo, ya esté presente o ausente, de tomar postura ante los dictados, pongamos, del mercado y de los medios de comunicación, tan dados a adueñarse del significado de las palabras, se desprende entonces que su cometido sigue siendo aún hoy, y siglos después, un acto de resistencia y, por tanto, de combate. Un instrumento para poner a prueba, una y otra vez, el lenguaje de nuestra época.
La Biblioteca Nacional de España invita a cuatro creadores escénicos a que nos revelen su forma de habitar estos tiempos de cambio a través de la práctica de la palabra. Cuatro imaginarios: Pilar Campos, Pablo Gisbert, La Tristura y Emilio Tomé en un ciclo coordinado por el editor Carlos Rod; que, al margen de los grandes nombres y de lo mediático, han sabido labrarse una voz propia, si bien atravesada por muchas otras y, cómo no, por un mismo contexto socioeconómico y cultural, ese ruido de fondo que se oye aquí y ahora.
            La primera conferencia será: “El camino para llegar aquí”
El camino para llegar aquí (o cómo sobrevivir con un kit de supervivencia para idiotas)
 “Hay una supervivencia que nos amenaza cada instante... y luego está la otra, la supervivencia que refuerza, la que nos hace cada día llegar hasta aquí sin saber exactamente cómo.
¿Quién soy yo?, dirán ustedes.
Nadie. Absolutamente nadie o quizá alguien que, como ustedes, experimenta la supervivencia en carne propia. Nada más”

Pilar Campos Gallego es detective privado, criminóloga, además de licenciada en Dramaturgia por la RESAD y en Comunicación Audiovisual. Su formación, como ella misma dice, le ha valido para sobrevivir trabajando como detective privado, guionista de televisión, profesora, animadora cultural, vendedora de toda clase de artilugios útiles e inútiles… y en alguna ocasión también para subsistir como autora de teatro. Como dramaturga ha publicado numerosas obras estrenadas tanto en nuestro país como en el extranjero, entre ellas podemos citar: La herida en el costado (Premio Marqués de Bradomín); Medidas variables, con dibujos inéditos realizados ex profeso por el pintor Juan Genovés; Cómo llegó la morsa a Madrid o Autorretrato doble, de gira por todo el país y subvencionada por la Red de Teatros Alternativos y el INAEM. Fue seleccionada por VIII Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea y el festival internacional Zicosur en Antofagasta, ambos en Chile.
Gichi-Gichi Do (antes conocidos como OsLú) es un equipo de trabajo formado por Luciana Pereyra Agoff (Niña Jonás) y Óscar G. Villegas (Sr. Curí). El objetivo de este equipo es el diseño y la creación de proyectos escénicos que se desarrollan bajo diferentes formatos: instalaciones escénicas, conciertos y performances. Entre sus más recientes trabajos podemos mencionar: Los bebedores de ginebra, Me basta el ruido. Préjano; Nana, Concierto para durmientes y Péndula (eppur si muove).

En los últimos años Gichi-Gichi Do ha tenido una importante presencia tanto en festivales (Escena Contemporánea en Madrid, Escena Abierta en Burgos, ALT en Vigo, Alterarte en Murcia) como en distintos espacios alternativos (Teatro Pradillo en Madrid, Teatro de los Manantiales en Valencia, La Fundición en Bilbao), o de gran difusión (Casa Encendida en Madrid, La Noche de los Teatros y FNAC-Madrid)

Miércoles 4 de febrero, a las 19:00 h.
Salón de actos de la BNE. Entrada libre. Aforo limitado.

Para los que estamos fuera de Madrid, podemos ver la retransmisión en directo desde:


– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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